El sueño es un proceso evolutivo que se va desarrollando y va cambiando a lo largo de toda nuestra vida, el sueño de un adulto no es igual al de un niño ni al de un anciano.

La evaluación que se hace del sueño de los niños va en función de las expectativas que l@s adult@s tengamos sobre el sueño, parece que lo ideal es que el bebé duerma toda la noche de un tirón, pero eso no es lo ideal para el niño lo sería para l@s padres y que deseamos descansar.

Un bebé recien nacido madurativamente no está preparado para dormir toda la noche de un tirón, si así fuera sería peligroso para su salud, son demasiadas horas sin ingerir alimento y     pueden surgir hipoglucemias, ahora lo vemos más extensamente.

Sueño normal del adulto

A lo largo del sueño los adultos pasamos por diferentes fases que se repiten, se dan entre 6 y 10 ciclos cada noche, al terminar cada ciclo hay microdespertares de los que casi no somos conscientes, tienen la función de vigilar y controlar que todo está bien y cambios de postura.

  • Fase I ; Empezamos a dormir, nuestros músculos se aflojan, caen nuestros párpados, es ese estado de duermevela que si nos preguntan podemos contestar.
  • Fase II; Es una etapa de sueño más profundo, ya no podemos contestar a no ser que nos hablen más alto.
  • Fase III y IV; Ya hemos llegado al sueño profundo, perdemos la capacidad de responder ante estímulos auditivos y táctiles normales, nuestra mente está profundamente dormida pero nuestro cuerpo puede moverse y articular sonidos.
  • Fase REM; esta es la fase en la que soñamos, nuestro cuerpo está relajado, sólo se dan rápidos movimientos de los ojos, pero nuestra mente está muy activa, hay como una desconexión entre el cuerpo y el cerebro, si por alguna causa nos despertamos en esta fase nos cuesta mucho, incluso podemos estar desorientados.

Los sueños a nivel neurobiológico tendrían diferentes funciones; ensayar situaciones, instalar nuevos aprendizajes, superar situaciones angustiosas, de ahí la recomendación de no ir a un examen sin dormir y a poder ser sin madrugar en exceso, nada de levantarse a las 4 de la mañana el día del examen.

La duración de cada fase es diferente a lo largo de la noche, dándose más sueño profundo en la primera parte de la noche y en la segunda mitad se da más sueño REM, esto también va variando a lo largo de nuestra vida, de tal manera que los abuelos normalmente tienen ciclos más cortos, duermen menos durante la noche y hacen más siestas por el día.

Sueño prenatal

Según diferentes investigaciones (*) los bebés en estado fetal ya alternan momentos de vigilia seguidos de momentos de inactividad muy parecidos al sueño del recién nacido, dichos periodos son independientes de los ciclos de sueño de la madre, incluso parece coincidir que la mayoría de los bebés tienen entre las 9 y las doce de la noche picos de mayor actividad, muchas embarazadas cuentan que cuando más se mueve el bebé es cuando ellas están descansando.

El sueño de los bebés antes de nacer tiene dos fases:

  • Sueño activo, que se convertirá en sueño REM hacia el sexto mes después de nacer.
  • Sueño tranquilo, que será la fase I,II,III y IV hacia el séptimo mes.
    Emplean el 25% del tiempo para el sueño tranquilo, entre el 60 y 70 % para el sueño activo y el resto del tiempo están en estado de alerta, la razón por la que la mayor parte del tiempo están en la fase de sueño activo es porque durante dicha fase se dan ajustes de las conexiones neuronales, se reconectan los circuitos cerebrales y se instauran los aprendizajes, de ahí la sabiduría popular dice que el sueño también les alimenta y que durmiendo es cuando crecen.

Según la psicóloga Rosa Jové, experta en el sueño de los niños, dormir es una necesidad vital, va evolucionando a medida que las necesidades del individuo lo requieren, el sueño se sincroniza con nuestras necesidades antes y después del nacimiento, alterar esto puede tener consecuencias nocivas.

Sueño de 0 a 3 meses

Los recién nacidos ya saben respirar, comer y por supuesto dormir, duermen entre 14 y 20 horas al día, hablo siempre desde un punto de vista general puede haber niñ@s que no sigan estos patrones.

Ya hemos dicho que necesidades y sueño van unidos, una de las necesidades básicas de los bebés es comer frecuentemente para evitar hipoglucemias y para crecer, además cuando son tan pequeños supone un gran esfuerzo mamar y el estómago es muy pequeño por eso también deben mamar a menudo, por estas razones el sueño no puede ser muy continuado, sería peligroso incluso para su salud. Desde este punto de vista es conveniente que la lactancia sea a demanda.

Otra de las necesidades es mantener alerta al cuidador, que queremos decir con esto, los seres humanos cuando nacemos no nos podemos valer por nosotr@s mism@s, necesitamos a nuestra madre, por esto l@s bebés lloran cuando se sienten solos y en la mayoría de las culturas la madre siempre lleva al bebé encima. Voy a poner un ejemplo, vamos a remontarnos a la época de las cavernas, si la mamá se iba y dejaba a su bebé solo este corría peligro de que otros animales lo atacaran, despertando y llorando se asegura tener cerca a algún cuidador.
Por otra parte, el ser humano desde el nacimiento hasta la edad adulta desarrolla su mente y su cognición de forma asombrosa, somos capaces de aprender infinidad de cosas, esta sería otra necesidad. A mi me maravilla cómo aprendemos a hablar en muy poco tiempo manejamos correctamente el lenguaje. Para ello, nuestro cerebro desarrolla conexiones neuronales a través de los estímulos que recibe, y lo hacemos alternando periodos de vigilia, sueño superficial , sueño profundo (fase REM).

Y por último la necesidad de succión, dicha necesidad cumple varias funciones; alimentar al bebé, también sirve para estimula la producción de leche, como ya sabéis. Mediante la succión el bebé se expresa y encuentra consuelo, le sirve para calmarse y relajarse, y es el primer punto de conexión con el mundo externo, también con su madre, es a través de la boca como empieza a conocer el mundo. Podéis observar cómo cuando el bebé ya puede coger cosas lo primero que hace es llevárselas a la boca, es su forma de explorar, ya Freud mencionó la fase oral por la que pasamos en la formación de nuestra personalidad.

Una vez analizadas las necesidades vamos a ver las características del sueño del recién nacido.

El sueño en este periodo es bifásico, alterna el sueño lento y el sueño REM.

El sueño es ultradiano, es decir, no diferencia entre el día y la noche, es polisecuencial , se reparten diferentes secuencias a lo largo del día, estos ciclos suelen ser de entre 50 y 60 minutos, en adultos son ciclod de 90 minutos, ya hemos hablado de los motivos porque son periodos tan cortos. Por otra parte , el sueño tiene un porcentaje mayor de sueño REM, que como hemos dicho ya que es cuando se integran los aprendizajes, se desarrolla la mente.

El inicio del sueño es directamente en fase REM, en cuanto se duermen ves que están soñando, ves como mueven los ojos y como hace diferentes muecas. Los adultos utilizamos las fases anteriores al sueño REM para descansar físicamente, los bebés no necesitan tanto descansar como reorganizar la información que recogen y es cuando se dan los procesos de aprendizaje.

El sueño de los bebés está perfectamente adaptado a sus necesidades, no se debe alterar esta armonia de forma artificial, dándoles más comida o comidas más pesadas, como cereales, esto puede acarrear problemas tanto con la lactancia como problemas intestinales.

Para favorecer el sueño natural recomendamos desde esta perspectiva tanto la lactancia materna, ya que al variar la composición de la leche se ha descubierto que por la noche contiene l-triptófano que favorece el sueño, también al ejercitar la succión están más cansados y se relajan más en brazos de su madre.
Otra recomendación es el colecho, que explico en el siguiente punto, al dormir con la madre se sincroniza el sueño de la madre con el bebé y favorece que el bebé alterne la diferentes fases del sueño. Durmiendo con su madre se siente más seguro esto hace que aumente tanto la calidad como la duración del sueño.

Sueño de 4 a 7 meses

Entre el nacimiento y los siete meses es cuando más cambios se dan en el sueño de l@s niñ@s, en esta etapa duerme más de noche que de día, hacia los dos meses el sueño tranquilo empieza a evolucionar a fases profundas, a los tres meses el sueño se aligera para evolucionar a fases adultas, en esta fase ya no pasan directamente a fase REM sino que atraviesa fases de sueño ligero hasta llegar al sueño profundo.

Una de las necesidades en esta etapa es adquirir el ritmo circadiano (alternancia del dia y noche), ya tiene menos riesgos de hipoglucemias ya está establecida la lactancia, entonces ya empieza a dormir más tiempo, y no necesitan mamar tan seguido, ya ha madurado su núcleo supraquiasmático lo que le permite establecer su reloj biológico.

En esta etapa hace una alerta selectiva, ya no necesita mantener tanto la atención de su madre lo hará cuando se sienta solo o entre extraños.

El sueño en esta etapa es circadiano, polifásico e inestable, esto quiere decir que ya diferencian el día y la noche duerme un periodo largo por la noche y luego hace un par de siestas por el día, ya ha adquirido las fases del sueño puede unirlas con facilidad esto implica más microdespertares cuando termina cada ciclo del sueño, se está adaptando a las nuevas fases por eso es más inestable.

Seguimos aconsejando la lactancia y el colecho como facilitadores de este proceso de maduración.

Sueño de 8 meses a 2 años

En este periodo se dan grandes cambios en el proceso de maduración, con lo cual es sueño también evoluciona, va reduciendo el número de horas y se van eliminando los despertares nocturnos.

Vamos a analizar las necesidades de l@s niñ@s en esta etapa, varía la forma de alimentación ya no sólo se alimenta de leche, ya se van introduciendo alimentos complementarios, tiene que superar el periodo de angustia a la separación, alrededor de los ocho meses(aunque mucho antes saben cuando está con su mamá) empieza a diferenciar a extraños, les divierte mucho jugar al cucu-tras. Empieza a relacionarse con el entorno, con la deambulación, se da la salida de los dientes y la empieza el proceso de control de esfínteres.

El sueño en esta etapa es temido, debido a la angustia de separación, en esta etapa el niño necesita entender que su entorno es seguro porque tiene miedo de separarse de sus personas de referencia, entiende la noche como una separación de sus padres, por esta razón es recomendable dormir con ellos, una vez que l@s niñ@s entienden que su entorno es seguro la necesidad de dormir con los padres desaparece, y para aquellos que ven un problema el dormir con l@s niñ@s porque se acostumbran, sí se acostumbran pero llega un momento en que el niño decide irse a su cama, no conozco ningún adulto que necesite dormir con sus padres.

El sueño en este periodo es inquieto ya que hay muchos nuevos aprendizajes y acontecimientos que asimilar durante la fase REM. En esta etapa pueden aparecer pesadillas, sobre todo por los miedos que he mencionado anteriormente.

Sueño de 3 a 6 años

En esta etapa el sueño evoluciona y a los seis años ya se parece mucho a los patrones de sueño adulto.

Es una etapa de gran maduración personal, se dan aprendizajes, se consolida el lenguaje, disminuyen las rabietas, el sueño en esta etapa mejora, ya duermen toda la noche de un tirón, durmiendo periodos de ocho horas más o menos, hacia los tres o cuatro años la mayoría de l@s niñ@s dejan de dormir la siesta.

Conclusiones

El sueño como otras funciones neurológicas necesita un periodo para consolidarse, hay que dar tiempo para que esto ocurra y no hace falta intervenir en el proceso, se va a dar de forma natural, no es posible hablar de insomnio en esta etapa porque para que se de este trastorno el sueño tiene que estar instaurado y como hemos visto hasta los seis años esto no ocurre. Es imposible enseñarles a dormir porque sus estructuras cerebrales no están preparadas para ello, igual que nadie enseña a leer a un niño de dos años porque todavía no puede hacerlo.

Existen métodos que dicen que enseñan a l@s niñ@s a dormir pero no está demostrado científicamente que esto sea así, estos métodos consisten en dejar llorar a los niños hasta que se cansen de llorar, son buenas soluciones para algunos padres porque el bebé no molesta, pero no siempre un bebé callado es un bebé feliz y además se ha visto que genera en el niño frustración, sensaciones de abandono, desconfianza en los padres y en el entorno, aumentan los niveles de estrés cuando llora y su llanto no es atendido, aumenta el cortisol (hormona del estrés) y esto repercute negativamente en la formación de su sistema nervioso, si se duerme agotado de llorar el sueño será más intranquilo, despertará más veces nervios@, igual que si un adulto se duerme con mucho estrés, el sueño no es tan reparador, surgirán más miedos y el hecho de ir a dormir no será tan agradable.(*) “La ciencia de ser padres”. Margot Suderland. (*) “Bésame mucho”. Carlos González

Hagamos del sueño un momento agradable para todos y sobre todo no veamos un problema donde no lo hay, aunque el bebé de la vecina duerma desde el primer día toda la noche y el nuestr@ se despierte a menudo.

Bibliografía
“Dormir sin lágrimas” de Rosa Jové. Ed. Xxxxxx
“La ciencia de ser padres”. Margot Suderland.
“Bésame mucho”. Carlos González
“Fisiología de la conducta” Neil R. Carlson. Ed Ariel Psicología.